Nuestras orquestas

La Sonora Caracas: Crónica de una Leyenda del Son Venezolano

Hablando del panteón de la música popular de Venezuela, pocos nombres resuenan con la autoridad y el misticismo de La Sonora Caracas. Más que una agrupación, este conjunto con gran disciplina y dedicación representó la piedra angular sobre la cual se edificó el movimiento del son en el país, funcionando como una academia de rigor técnico y una plataforma de proyección internacional para una valiosa cantidad de talentos que desfilaron en la misma durante la época dorada de la radiodifusión, logrando capitalizar un estandarte de los mejores músicos y cantantes del momento.

Semillas de un Ritmo: El Origen

El génesis de la Sonora Caracas es inseparable de un hito histórico: la visita del Trío Matamoros en septiembre de 1933. Durante veinte días, el Teatro Ayacucho fue el epicentro de un fenómeno rítmico que sedujo a una Caracas aún bucólica. Bajo este influjo, el guitarrista Alberto Machado fundó la primera agrupación en formato de sexteto, ensayando en las inmediaciones del Nuevo Circo caraqueño con instrumentos traídos directamente de la caribeña cubana.

Bajo la opinión de algunos críticos que intentaron tildarla de imitación de la Sonora Matancera, la agrupación caraqueña forjó una identidad propia. Abandonaron los coros nasales típicos de la isla y consolidaron una robusta sección de tres trompetas y una percusión marcada por el «martillo» del bongó, diferenciándose con un sonido elegante y autóctono.

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Foto cortesía: Sonora Caracas
La Sonora Caracas
Foto cortesía: Sonora Caracas
La Sonora Caracas

La Sonora Caracas es declarada «Universidad» para directores

Los años del 40 al 50 contempló a La Sonora Caracas transformarse en un semillero de talentos. Por su nómina pasaron preciadas figuras que luego definirían el sonido de las grandes orquestas del suelo venezolano.

El siempre recordado Jesús «Chucho» Sanoja: Quien ingresó con apenas 16 años, constituyó para La Sonora la sangre nueva para la música.

Aldemaro Romero: El genio de la Onda Nueva, apadrinado por su padre en las filas de la Sonora, dio sonido, magia encantadora y mucho ritmo a los arreglos de la agrupación.

Stelio Bosch Cabrujas: Futuro director de Los Melódicos, su confianza como profesional en La Sonora, lo llevó a ser mejor en otros equipos de trabajo.

Carlos Emilio Landaeta «Pan con Queso»: En 1948 lideró una reorganización clave junto a Johnny Pérez, rescatando el nombre de la agrupación tras un breve cese de actividades, reaparición que se convirtió en un connotable acontecimiento.

La Sonora Caracas
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Grabación de La Sonora Caracas con Celia Cruz

El Misterio de Celia y las Grandes Voces

Los periodos más fascinantes y debatidos por los historiadores es la relación de la Sonora con Celia Cruz. Aunque la «Reina de la Rumba» mantuvo un velo de silencio sobre su estancia en Venezuela a finales de los 40, testimonios de músicos como Jesús Marcano y Johnny Pérez confirman grabaciones en los altos del Teatro Nacional. Temas como «Que Jelengue» y «Pa’ Gosa» habrían sido registrados antes de su consagración definitiva en Cuba, aunque las matrices originales se perdieron en manos de empresarios de la época. La Sonora no solo fue el respaldo de Celia; su prestigio la llevó a acompañar a luminarias como:

Daniel Santos con quien grabaron el polémico tema «Santo José Gregorio», el cual fue prohibido en su momento por la Iglesia Católica, no permitiendo la mayor difusión para la canción.

Benny Moré: Durante su primera visita a Caracas en 1953.

Bienvenido Granda: El «Bigote que Canta», en sus registros para el sello Discomoda.

«Acontecimiento en el litoral: Sonora Matancera vs. Sonora Caracas».

El impactante titular de un periódico de la época de 1956 ilustró la igualdad de la jerarquía entre ambas agrupaciones.

El Legado de Canelita Medina

Próximamente al año 1955, una joven de 16 años llamada Rogelia Medina más tarde reconocida como Canelita Medina se unió a la Sonora. A pesar de la presión inicial por imitar el repertorio de Celia Cruz, Canelita utilizó a la agrupación como plataforma para demostrar una capacidad vocal única, convirtiéndose en la voz femenina más importante del son venezolano hasta hoy.

El Ocaso de una Era

llegados los años 60 y la penetración de nuevos sonidos y estilos, la Sonora Caracas comenzó a perder fuerza en el mercado comercial demandante de nuestro país. Sin embargo, su resistencia se mantuvo hasta la fiesta del carnaval del año 1964. Hoy; La Sonora Caracas no es solo un recuerdo de discos de 78 RPM; es el testimonio de una época en que Venezuela no solo consumía ritmos caribeños, sino que los procesaba y devolvía al mundo con una maestría propia. Su historia es el eco de una Caracas que aprendió a bailar son con elegancia y sello nacional.

AVINPRO… ¡Y que suene la música!

La Sonora Caracas
Foto cortesía: La Sonora Caracas
La Sonora Caracas con Canelita Medina

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Año 2026 – Número 13